Geopolítica de los commodities y el rol de América Latina
Actualidad economica y sectorial11-05-2026
Los commodities han sido históricamente más que simples insumos productivos: son termómetros del ciclo económico, anclas de estabilidad —o volatilidad— macroeconómica y, en momentos de tensión, instrumentos de poder geopolítico. Hoy, el mundo atraviesa uno de esos momentos.
En un entorno marcado por conflictos geopolíticos persistentes, transición energética, competencia tecnológica y reconfiguración de cadenas de suministro, las materias primas vuelven al centro del tablero global. No se trata únicamente de un ciclo alcista de precios, sino de una transformación estructural: la seguridad energética, alimentaria e industrial se ha convertido en prioridad estratégica para gobiernos y empresas.
Desde el punto de vista macroeconómico, los commodities mantienen una relación directa con la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio. Un dólar fuerte tiende a moderar la demanda global; tasas altas encarecen el costo financiero de mantener inventarios y posiciones; y los episodios de aversión al riesgo revalorizan activos como el oro.
Este vínculo explica por qué los bancos centrales, los inversionistas institucionales y los gobiernos siguen de cerca la dinámica de estos mercados.


Para América Latina —y Colombia— el momento es crítico. El boom actual vuelve a posicionar a la región como proveedor clave de energía, alimentos y minerales estratégicos. Pero la historia también advierte los riesgos de dependencia, volatilidad y captura insuficiente de valor. El desafío ya no es solo exportar commodities, sino integrarlos a una estrategia de desarrollo de largo plazo.


Petróleo y gas: vigencia energética en un mundo en transición
Pese al avance de las energías renovables, el petróleo y el gas natural continúan siendo pilares de la matriz energética global. Los combustibles, fósiles representan hoy más del 50 % del consumo energético mundial y, aun hacia 2050, mantendrán una participación dominante, especialmente en transporte de carga, aviación, petroquímica e industria pesada.
Actualmente, el peso de los hidrocarburos en la matriz energética global es significativo: cerca del 54 % de la energía demandada proviene de combustibles fósiles, con participaciones de 30,6 % para el petróleo y 22,7 % para el gas natural, a lo que se suma un 26,5 % del carbón. En términos de mercado, la producción está altamente concentrada, con Estados Unidos, Medio Oriente, Rusia, China y Brasil representando más de la mitad de la oferta global, mientras que países como China, Estados Unidos e India lideran la demanda.
La demanda futura será heterogénea. En economías desarrolladas, la electrificación y la eficiencia energética moderarán el consumo. En contraste, las economías emergentes concentrarán el crecimiento, impulsadas por urbanización, expansión industrial y aumento de la clase media. India, Asia emergente, África y Medio Oriente serán los grandes motores.
En perspectiva de largo plazo, la demanda global de petróleo se mantendría en expansión, pasando de 103,7 millones de barriles diarios en 2024 a cerca de 122,9 millones en 2050, impulsada principalmente por economías emergentes. De manera complementaria, el gas natural consolidará su papel como combustible de transición, con un crecimiento relevante en generación eléctrica e industria, en un contexto donde la demanda energética total también seguiría en aumento.
La geopolítica vuelve a ser determinante. El Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del consumo mundial de crudo, se ha reafirmado como el principal cuello de botella energético del planeta. El conflicto en Medio Oriente elevó la volatilidad de precios, presionó la inflación global y obligó a los bancos centrales a recalibrar su senda de tasas. Aun la liberación de reservas estratégicas tendría un efecto transitorio ante una disrupción prolongada.


Para Colombia, los elevados precios del crudo representan un alivio fiscal y externo en el corto plazo. Sin embargo, el verdadero reto es administrar esta bonanza sin profundizar la dependencia, especialmente cuando la transición energética podría reducir la demanda estructural en el mediano plazo.
Commodities agrícolas: seguridad alimentaria y presión energética
Los commodities agrícolas han ganado un peso geopolítico creciente. La seguridad alimentaria y la producción de biocombustibles los convierten en activos estratégicos en un mundo tensionado. América Latina refuerza su rol como despensa global, especialmente en maíz, soya, azúcar, café, cacao y aceites vegetales.
Las cifras globales refuerzan la relevancia estructural del sector. Para la temporada 2025-2026, se proyecta una producción de 1.298 millones de toneladas de maíz, 427 millones de toneladas de soya y 289 millones de toneladas de harina de soya, lo que evidencia una oferta amplia, pero alineada con una demanda creciente tanto en alimentos como en biocombustibles.
El complejo maíz–soya sigue siendo eje central de la alimentación humana y animal, así como insumo clave para biocombustibles. Aunque la producción global es amplia, la demanda industrial y energética limita los márgenes de holgura. Los aceites vegetales operan en la frontera entre alimentos y energía, reaccionando rápidamente a choques en los precios del petróleo y a cambios regulatorios.
El azúcar y el etanol refuerzan la intersección entre agro y transición energética. Brasil es el referente, pero Colombia también ha desarrollado capacidades relevantes, tanto en producción de etanol como en cogeneración energética. No obstante, la competencia con importaciones y la volatilidad internacional obligan a fortalecer eficiencia y sofisticación productiva.
El café y el cacao ilustran otro desafío estructural: alta concentración geográfica y vulnerabilidad climática. Colombia ha logrado diferenciar el café mediante marca país y primas de calidad; el cacao podría seguir una trayectoria similar si se consolida una estrategia de valor agregado y origen. La diferenciación por origen y calidad aparece como una de las pocas palancas estructurales para capturar mayor valor en este segmento.
Metales preciosos: refugio financiero y soporte tecnológico
En un escenario internacional fragmentado, los metales preciosos —en especial el oro— han reforzado su doble rol: activo refugio financiero y activo estratégico industrial. El mercado del oro alcanzó en 2025 un valor cercano a USD 555.000 millones, convertido en el tercer mercado de commodities más importante del mundo.
En este contexto, el mercado del oro alcanzó en 2025 una demanda cercana a 5.000 toneladas, con un crecimiento del 8 % frente al año anterior, mientras que su valor se elevó hasta aproximadamente USD555 mil millones, impulsado por el aumento de precios y la fuerte demanda de inversión. Este comportamiento lo posiciona como el tercer mercado de commodities más relevante a nivel global.
La demanda reciente ha estado impulsada por la inversión. Los flujos hacia ETFs, lingotes y monedas se aceleraron en respuesta a conflictos geopolíticos, tasas reales bajas y la búsqueda de diversificación. Asimismo, los bancos centrales han incrementado sus compras para fortalecer reservas y reducir dependencia del dólar.
Pero el oro también es un insumo industrial clave. Su conductividad y resistencia lo hacen indispensable en electrónica, chips y tecnologías asociadas a la inteligencia artificial. Este componente estructural respalda precios elevados más allá de los ciclos financieros.
La plata sigue una lógica similar, aunque con una mayor dependencia industrial. Su uso en paneles solares, vehículos eléctricos, electrónica avanzada y tecnologías 5G ha transformado su mercado, con déficits de oferta acumulados y precios sostenidos en niveles históricamente altos.
En Colombia, tanto el oro como la plata enfrentan un reto crítico: la minería ilegal y los conflictos socioambientales limitan el aprovechamiento sostenible de un recurso con alto potencial exportador.
Minerales críticos: la base material del futuro
Si hay un frente verdaderamente estratégico, es el de los minerales críticos. Litio, cobre, níquel, cobalto, grafito y otros materiales son esenciales para baterías, redes eléctricas, vehículos eléctricos, semiconductores y defensa.
Las proyecciones indican que la presión sobre estos materiales seguirá aumentando. Hacia 2040, la demanda global de litio podría multiplicarse por cinco, mientras que la de grafito y níquel se duplicaría y la del cobre crecería alrededor de un 30 %, impulsada por la electrificación, las energías renovables y el desarrollo tecnológico.


Pero hay un riesgo estructural: los tiempos de desarrollo minero —en promedio más de 15 años— no coinciden con la velocidad de crecimiento de la demanda. De mantenerse las tendencias actuales, una fracción significativa de la demanda futura de cobre y litio podría quedar desabastecida en la próxima década.
Este desbalance entre oferta y demanda se ve agravado por los largos tiempos de maduración del sector: en promedio, el desarrollo de un proyecto minero toma más de 15 años desde el descubrimiento hasta su producción, lo que incrementa el riesgo de déficits estructurales en minerales clave en la próxima década.
América Latina está bien posicionada. La región concentra más del 40% de las reservas explotables de cobre y más del 60% de las de litio, dominadas por Chile, Perú, Argentina y Bolivia. Sin embargo, la captura de valor sigue siendo limitada, concentrada en extracción y no en integración industrial.
Colombia cuenta con recursos relevantes, especialmente en cobre, pero su desarrollo ha sido marginal. Los obstáculos son conocidos: incertidumbre regulatoria, conflictos socioambientales, falta de coordinación público privada e infraestructura insuficiente. Superarlos es clave para entrar a las cadenas de valor del futuro.
Tierras raras: dependencia, poder y transición energética
Las tierras raras —17 elementos esenciales para imanes, motores eléctricos, turbinas eólicas, electrónica avanzada y armamento— representan uno de los mayores focos de tensión geopolítica. China controla cerca del 70% de la producción minera y alrededor del 90% de la capacidad de refinación, lo que le otorga una ventaja estratégica difícil de replicar.
La concentración del mercado es particularmente elevada. China controla cerca del 49 % de las reservas, alrededor del 70 % de la producción minera y aproximadamente el 90 % del proceso de refinación, lo que convierte a las tierras raras en uno de los recursos más estratégicos y políticamente sensibles dentro de las cadenas globales de suministro.
Aunque no son escasas geológicamente, su extracción y refinación son complejas, intensivas en capital y con alto impacto ambiental. Esto ha limitado la entrada de nuevos jugadores y reforzado la concentración. Occidente busca diversificar la oferta mediante inversión, reciclaje y sustitutos tecnológicos, pero el avance será gradual.
Para América Latina, la oportunidad en tierras raras es limitada en el corto plazo, pero el mensaje es claro: el control de insumos estratégicos será un factor central del poder económico y político en las próximas décadas.
Conclusión: una agenda estratégica para líderes
El boom de los commodities no es solo una ventana de oportunidad coyuntural: es una prueba de visión estratégica. La geopolítica ha devuelto a las materias primas su carácter de activos de poder, y América Latina vuelve a estar en el centro del tablero.
Para los líderes empresariales y de política pública, el accionable es claro: transformar rentas de corto plazo en capacidades de largo plazo. Esto implica estabilidad regulatoria, inversión en infraestructura, fortalecimiento institucional y una agenda clara de valor agregado e integración a cadenas globales.
La pregunta ya no es si el mundo necesita los recursos de la región. La verdadera decisión es si la región está preparada para convertir esa necesidad en desarrollo sostenible, resiliencia y liderazgo estratégico.
Informe especial descargable
Este artículo recoge los principales hallazgos del informe internacional “Commodities: una nueva era geopolítica alrededor de las materias primas y recursos naturales”, de nuestro equipo de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado.
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Fuentes:
- [Informe internacional] Commodities: una nueva era geopolítica alrededor de las materias primas y recursos naturales.
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