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The New York Times

La multimillonaria que está en busca de un capitalismo más cordial y noble

/Bancolombia/Categoria Capital Inteligente/The New York Times Company12-07-2021

Tiempo de lectura: 11 minutos

Por David Gelles

Capitalismo Inclusivo por Lynn Forester de Rothschild

Lynn Forester de Rothschild, multimillonaria que empezó desde abajo y contrajo nupcias con un miembro de una respetada dinastía bancaria europea, ahora dedica todo su tiempo a respaldar iniciativas para que se les apliquen impuestos más altos a los ricos y normas más estrictas a las grandes empresas, además de abogar por la total transformación del sistema capitalista que le ha dado una vida de privilegios.

Se trata de un giro inesperado para una mujer de origen humilde que amasó su fortuna en los años ochenta y podría haber pasado los últimos años de su vida disfrutando de una suntuosa vida aristócrata.
 
Nacida en una familia de clase media en los suburbios de Nueva Jersey, Rothschild inició su carrera en el exclusivo despacho de abogados Simpson, Thacher y Bartlett, y más adelante trabajó con John Kluge, magnate de las telecomunicaciones, en los años ochenta. Después de un tiempo, Rothschild se aventuró por su cuenta y operó, fundó y trabajó para una serie de exitosas empresas de medios.
 
En el año 2000 se casó con el financista británico Sir Evelyn de Rothschild (Henry Kissinger los presentó en la conferencia Bilderberg; los Clinton los invitaron a pasar su luna de miel en la Casa Blanca).
 
A pesar de su pedigrí, en años recientes Rothschild ha llegado a la conclusión de que, si bien tanto ella como sus colegas han disfrutado los frutos del capitalismo, no a todas las personas les ha ido tan bien. Muchos trabajadores apenas logran salir adelante. El medioambiente sufre problemas graves. El gobierno con frecuencia resuelve los traspiés del sector privado.
 
Rothschild, de carácter amigable y con buenas conexiones, ha aprovechado su amplia red para lanzar un ataque desde distintos frentes contra el statu quo. En 2014, fundó la Coalición para el Capitalismo Inclusivo, una iniciativa que busca involucrar más a los líderes empresariales en causas ambientales y sociales. Además, se ha valido de ella para impulsar un grupo relacionado, el Consejo para un Capitalismo Inclusivo, en alianza con el papa Francisco, y un nuevo fondo dedicado a la inversión con responsabilidad social que fundó con Jeff Ubben, un exitoso gestor de fondos de cobertura.
 
Esta entrevista se resumió y editó con fines de claridad.
 
P: Cuando comenzaba tu carrera, ¿te preocupaban algunos de los efectos negativos del capitalismo de la misma forma que hoy en día?

  • R: Era muy diferente. Creo que no nos habíamos percatado de la gravedad de la situación. Cuando me gradué de la facultad de derecho en 1980, creí que estaba viviendo el sueño americano. Era una chica delgada de origen desconocido que no conocía a nadie y soñaba con tener una vida interesante y dejar huella. Creía que podría hacerlo si trabajaba con empeño y respetaba las reglas. El mantra de esa época, que no se decía despectivamente, era: “La ambición es buena”. Prevalecía una filosofía al estilo de Ayn Rand según la cual, si persigues tus intereses, la sociedad en su conjunto se eleva. Así que de verdad estaba convencida de que lo único que tenía que hacer era ejercer mi carrera con legalidad, ética y pasión, sin preocuparme en lo más mínimo por la sociedad.

 

 
P: ¿Cuándo te diste cuenta de que algo no iba bien?

  • R: No esperábamos el tipo de desigualdad que se desarrolló en esos 20 años cuando comenzamos en 1980. Tampoco creo que las personas que ponían en primer lugar a los accionistas actuaran con malicia. Sencillamente había demasiada ambición, pero, para 2008, ya era imposible ignorarla. La concentración de la riqueza en Estados Unidos en ese periodo nos había puesto de vuelta en los niveles de la Edad Dorada. En los años sesenta, la razón del salario de los directores ejecutivos con respecto al del trabajador promedio era de 25 a uno. En la actualidad es de 320 a uno.

    Esta situación, para gran conveniencia de algunos, ha creado enorme riqueza personal, la cual se convirtió en el objetivo, en vez de hacernos preguntas como: ¿Qué riqueza le hemos dejado a la sociedad? ¿Cómo he mejorado el mundo para mis hijos, para mi comunidad? “La ambición es buena” nunca fue un concepto para Adam Smith.

 
P: ¿Cuáles te parece que son los síntomas más problemáticos de nuestro sistema económico actual?

  • R: La desigualdad de oportunidades. Debemos ser honestos y reconocer que en las dos crisis más recientes, la gran crisis financiera y la crisis por la COVID, el gobierno se apresuró a ayudar a los más ricos. Algunos han descrito este fenómeno como “socialismo para los ricos y capitalismo para todos los demás”. Esa frase tiene algo de verdad.

    Las élites recurren al gobierno cuando el sistema financiero colapsa o sufrimos una crisis sanitaria. El gobierno nos sacó de esos dos problemas, y gran parte de los beneficios fueron para los más ricos. ¿Entonces, cómo logramos igualar la situación?

    En lo personal, me parece bien que haya impuestos más altos si es el mecanismo para lograr una mejor distribución de las oportunidades, en particular para la gente de color y la que se encuentra en la región más baja del ámbito socioeconómico. También creo que es hora de que escuchemos más a nuestros empleados. Es hora de crear una sociedad con más igualdad de condiciones en cuanto a la voz y la participación de los trabajadores. Son decisiones difíciles porque pueden afectar las utilidades.

 

 
P:
Hace un año mencionaste que la COVID cambiaría el capitalismo para siempre. ¿Cómo pensaste que iba a cambiar al capitalismo y cómo crees que ha ocurrido en realidad?

  • R: Quizá siempre adopto una actitud demasiado optimista. Creía que nuestra brújula moral nos diría que debíamos cuidar más a las personas que cuidan de nosotros. Por desgracia, la cruda realidad es que no tratamos tan bien a las personas que calificamos de esenciales; las expusimos a esta enfermedad mortal. En lo personal, me parece difícil comprender por qué nos cuesta tanto como sociedad, y por eso fundé el Consejo para un Capitalismo Inclusivo.

    Yo contraje la enfermedad. Enfermé de gravedad e incluso creí que iba a morir. Mi caso fue muy delicado y le tengo un gran temor a ese padecimiento.

 

 
P: ¿Cuál fue el origen del Consejo para un Capitalismo Inclusivo?

  • R: En junio de 2015, el papa Francisco escribió la encíclica “Laudato Si”. Ese septiembre, la Organización de las Naciones Unidas adoptó los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Luego, en diciembre, se firmó el Acuerdo de París. Había muchos motivos para creer que se estaba generando conciencia sobre el bien común.

    Si revisas el texto de “Laudato Si”, verás que el papa Francisco escribió: “No se aprendieron las lecciones de la crisis financiera mundial y con mucha lentitud se aprenden las lecciones del deterioro ambiental”. Más adelante, señala que “el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social”.

 

 
P: ¿Qué tipo de reformas te gustaría ver? La organización Business Roundtable puede emitir todos los comunicados de prensa que quiera sobre el capitalismo de todas las partes interesadas, pero todavía hay empresas que pierden miles de millones de dólares y despiden a decenas de miles de empleados, y de cualquier forma premian a sus directores ejecutivos con decenas de millones de dólares.

  • R: Algo no funciona. Sí creo que los directores ejecutivos y los consejos de administración están dispuestos a compartir la riqueza y hacer más. Por desgracia, la Cámara de Comercio y Business Roundtable van a tener como objetivo principal la política fiscal y comercial.

    Recuerdo que una persona de muy alto rango en un gobierno anterior me dijo que en los cuatro años que llevaba en el cargo, solo un director ejecutivo había pedido una cita con él para dialogar sobre un tema de bien común. Todos pedían cita para presentar sus propias necesidades, para su propio beneficio. Necesitamos resolver los problemas de la gente y del planeta de manera redituable. Para eso existen los negocios.

    ¿Quién dice que no debería existir una política de gobierno que le ponga precio a los factores negativos externos generados por las empresas que acaban pagando los contribuyentes cuando los empleados de tiempo completo deben recibir ayuda del gobierno para tener una vida decente? ¿Por qué no puede existir un impuesto y una multa en esos casos? ¿Por qué Jeff Bezos es el hombre más rico del mundo? Es un buen tipo, y también tiene decenas de miles de empleados que reciben ayuda del gobierno. ¿Por qué está bien eso? ¿Por qué tenemos un gobierno que permite que eso suceda?

 

 
P: ¿Qué te parece más descompuesto, la política estadounidense o el capitalismo?

 

  • R: Creo que agravan sus problemas mutuamente. Juntos están creando una espiral de muerte que debemos detener. La política y el capitalismo necesitan recuperar un sentido básico de decencia.

    Precisamente por eso me puse en contacto con el Santo Padre, porque creo que gran parte de lo que hace falta para cambiar conductas depende de un nuevo despertar moral y ético. No se trata tan solo de una política, ni solo de impuestos, y tampoco depende solo de reformas a la legislación laboral (aunque todos esos factores son importantes y necesitamos personas éticas competentes que se ocupen de estos aspectos). En la raíz, debe basarse en la decencia común.

    Dios no inventó las empresas. La sociedad permite que exista una empresa, les da a los accionistas responsabilidad limitada y espera algo a cambio. Pero no esperamos tan solo aparatos baratos.

 

 
P: ¿Cómo reconcilias tu crítica del capitalismo de accionistas con el hecho de que en la actualidad trabajas con un gestor de fondos de cobertura?

  • R: Para que haya un cambio en el sistema, los mercados de capitales necesitan recompensar a los accionistas. Eso solo va a suceder si de verdad hay inversionistas talentosos capaces de encontrar las nuevas palancas para crear valor, y si estos tienen relaciones activas con empresas que se transformen a escala para ser más limpias e inclusivas, y si esas empresas se conviertan en las más valiosas. Entonces habremos iniciado una carrera a la cima.

    Por eso colaboro con Jeff, que es una leyenda en la creación de valor para los accionistas y la transformación de empresas. Tengo un mil por ciento de confianza en la integridad de Jeff aunque ha estado en el bando contrario muchos años. Confío en muchos multimillonarios.

 

        
Rothschild, Lynn Forester de (1954- )

  • Coalition for Inclusive Capitalism US Inc
  • Capitalism (Theory and Philosophy)
  • Corporate Social Responsibility
  • High Net Worth Individuals
  • Income Inequality
  • Francis
  • Executives and Management (Theory)
  • Content Type: Personal Profile

 

c.2020 Harvard Business School Publishing Corp. Distribuido por The New York Times Licensing Group

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