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Maria Netricia y Fredy

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María Netricia Daza y Freddy Rodríguez,
una familia que trabaja desde el corazón

La familia Rodríguez Daza salió desplazada por la violencia desde Segovia, Antioquia, hacia Medellín. Allí, María Netricia y Freddy aprendieron el valor del trabajo, pero también del ahorro y de la inversión. Desde su regreso al municipio, 15 años después, han cosechado una vida de prosperidad no solo para sus dos hijos, sino también para las familias de los ocho empleados que trabajan en el supermercado La Cruzada.


En 2001, la violencia tocó a la puerta de María Netricia Daza, quien hoy tiene 46 años, y su esposo, Freddy Rodríguez, de 51. Vivían en Segovia, una población de 40.000 habitantes al norte de Antioquia.

Tomaron a su hijo mayor, quien en ese momento tenía tan solo dos años, empacaron algunas cosas en la maleta y salieron rumbo a Medellín, donde no tenían un futuro asegurado, pero al menos no oirían el zumbido de las balas ni vivirían con la zozobra que produce el miedo. Desde el exilio, María Netricia nunca dejó de pedir a Dios que le diera la fuerza y la oportunidad de tener algún día un negocio propio para volver a casa con su familia.

María Netricia trabajó en una panadería en Medellín. Lo hizo de sol a sol, siempre de pie, tras el mostrador, poniendo su mejor cara a los clientes, aunque el cansancio físico muchas veces era insoportable. Sin embargo, con su esposo, que también hizo su parte con varios empleos, lograron hacerse a una casa en San Antonio de Prado, corregimiento de Medellín. Luego, en 2016, cuando se esfumó el trabajo en la capital antioqueña, decidieron vender el inmueble para iniciar una nueva vida de regreso en Remedios, municipio aledaño de Segovia.

Con el dinero de la venta de la casa compraron una tienda en el barrio La Cruzada, en Remedios, que, gracias a que tenía buen surtido y María Netricia conocía bien las bondades de prestar un buen servicio, en dos años se les quedó pequeña. Se pasaron a un local más grande y su tienda se convirtió en supermercado. Para entonces tenían dos empleados.

María Netricia y Freddy, desde sus años como empleados en Medellín, habían aprendido varias lecciones: a luchar por sus sueños, a ser responsables con sus obligaciones y a ahorrar. Todo esto fue clave para que, en 2018, pudieran acceder a un crédito de libre inversión con Bancolombia con el que compraron un lote en una zona más central.

Como demostraron un buen comportamiento bancario, el banco continúo creyendo en ellos y en 2020, obtuvieron un segundo préstamo y, con este, construyeron una bodega, el supermercado más amplio de Remedios y cinco apartamentos para la renta. ¡Aumentaron la inversión! “Bancolombia nos dio la mano cuando lo necesitamos. Sin su apoyo no habríamos podido multiplicar nuestro esfuerzo e inversión”, afirma la antioqueña.

La persistencia de María Netricia y un negocio próspero le permitieron a su familia regresar a su hogar y educar a sus dos hijos: Andrés Camilo, de 27 años, quien ayuda los fines de semana haciendo los domicilios del supermercado La Cruzada y es un experto en computación; y Jesús Jefrey, de 22, quien está próximo a terminar sus estudios en mecánica automotriz.

Pero, además, María Netricia y su esposo han logrado hacer país desde el municipio de Remedios. Hoy, en su local de 200 metros cuadrados, dan empleo a ocho personas, de las cuales seis son mujeres madres cabeza de familia que, con su trabajo remunerado justamente, pueden dar una vida digna a los que más quieren.

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