La construcción de centros de datos y su impacto ambiental: ¿cuáles son sus pros y contras?
Tendencias17-02-2026
En los últimos años, el cumplimiento de los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), se ha consolidado como un factor clave para las compañías al influir directamente en su gestión de riesgos, reputación, acceso al capital y competitividad en los mercados. Cada vez más empresas, inversionistas y entidades financieras consideran estos criterios como un elemento central para la toma de decisiones.
Sin embargo, en el caso de los centros de datos, el cumplimiento de los estándares ASG adquiere una relevancia particular, debido a la significativa huella ambiental que genera su construcción y operación. El elevado consumo de energía, el uso intensivo de agua y la generación de emisiones y residuos convierten a este tipo de infraestructura en un actor clave dentro del debate sobre sostenibilidad.
A nivel global, los centros de datos representan hoy una parte significativa del consumo de recursos energéticos e hídricos debido a la enorme cantidad de energía eléctrica que requieren sus servidores y sistemas de refrigeración.
Según datos especializados, los datacenters consumieron aproximadamente entre 220 y 320 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, lo cual equivale a cerca de 1 % – 1,5 % de toda la electricidad generada en el planeta antes de 2025.
Proyecciones de organismos internacionales como la IEA indican que, con el crecimiento de la inteligencia artificial y los servicios en la nube, esa demanda podría más que duplicarse para 2030 hasta cerca de 945 TWh, alcanzando hasta alrededor de 2 % – 3 % del consumo eléctrico global en la última parte de esta década.
Si se comparan estos consumos con las necesidades de la población humana, aunque el porcentaje del agua dulce global empleada por data centers es todavía bajo respecto a otros sectores (menos del 1 % del uso total de agua dulce), su impacto local puede ser significativo, especialmente en regiones con estrés hídrico donde la extracción de agua para enfriamiento compite con el abastecimiento humano y agrícola.
En este contexto, desde la perspectiva financiera y económica: ¿qué tan rentable resulta para los centros de datos cumplir con los criterios ASG? Más allá del impacto ambiental y social, es necesario analizar si las inversiones requeridas para alinearse con estos estándares se traducen en beneficios concretos en términos de costos, eficiencia, acceso al financiamiento y estabilidad del negocio.


Y es que el crecimiento acelerado de los centros de datos ha puesto en primer plano el impacto ambiental asociado a este tipo de infraestructura. Los cambios que generan en el entorno, aunque en muchos casos se proyectan a largo plazo, ya comienzan a evidenciarse de manera progresiva. Así, la construcción y operación de estas instalaciones conlleva una huella ambiental significativa para las comunidades aledañas.
De acuerdo con el informe medioambiental de Google (2024), las emisiones totales de CO2 de los centros de datos continúan aumentando, a pesar de las inversiones realizadas en energías limpias y renovables. Este panorama evidencia la necesidad de analizar no solo los efectos ambientales, sino también sus implicaciones financieras.
El impacto de estas infraestructuras va más allá del uso del terreno. Un artículo de Park Place Technologies (The Environmental Impact of Data Centers – Concerns and How to Become Greener) expone las seis principales formas en las que los centros de datos afectan al medio ambiente:
- El elevado consumo de energía
- El incremento de residuos electrónicos
- Las emisiones perjudiciales
- El uso ineficiente del agua
- La generación de microclimas por los sistemas de refrigeración
- La eliminación inadecuada de tecnología
Relación costo – beneficio del cumplimiento de los criterios ASG
Con el fin de analizar los impactos financieros del cumplimiento de los criterios ASG en la construcción de centros de datos, desde Capital Inteligente hablamos con Carolina Cortés, socia fundadora de la Asociación Colombiana de Data Centers y Tecnología de Datos (Acoldc) y presidenta de Icrea.
La experta señala que, en Colombia, el cumplimiento de los criterios ASG para la construcción de estos centros no se percibe como un gasto adicional, sino como un modelo integral de gestión del riesgo, eficiencia operativa y acceso al capital.


Carolina Cortés Castillo, socia fundadora de la Asociación Colombiana de Data Centers y Tecnología de Datos (Acoldc) y presidenta de Icrea. | FOTO: cortesía Acoldc
Cortés Castillo explica que los costos asociados al Capital Expenditure (CapEx) y al Operational Expenditure (OpEx) incluyen el diseño de infraestructuras de alta eficiencia energética, como sistemas de enfriamiento, UPS y distribución eléctrica, así como la implementación de medición avanzada, automatización y control. También comprenden tecnologías para una gestión hídrica sostenible, orientadas a la reducción del consumo, la recirculación, el tratamiento y el monitoreo del agua, junto con planes de contingencia.
Además, estos costos abarcan el desarrollo de estudios técnicos, procesos de licenciamiento, planes de manejo ambiental, cumplimiento normativo y reportabilidad. En el ámbito social y de gobernanza, incluyen la participación temprana con las comunidades, programas de empleabilidad local, inversión social, gestión responsable de proveedores, auditorías, adopción de políticas anticorrupción, debida diligencia en la cadena de suministro, trazabilidad y reportes ASG.
Por otra parte, de acuerdo con la experta, estas inversiones se traducen en beneficios financieros concretos. Entre ellos se encuentran la reducción del gasto operativo derivada de la eficiencia energética y de una mayor estabilidad operacional, considerando que la energía representa el principal costo para este tipo de instalaciones. Asimismo, destaca la disminución del riesgo de interrupciones en el suministro de energía y agua, lo que reduce las pérdidas por indisponibilidad y las penalidades contractuales.
A estos beneficios se suma el acceso a condiciones de financiamiento más competitivas como créditos verdes y préstamos vinculados a la sostenibilidad, así como un mayor interés por parte de los inversionistas. También se observa un aumento en la ocupación y la retención de clientes, dado que muchas empresas globales y entidades del sector público exigen evidencia en materia ASG.
De igual manera, se reducen los riesgos regulatorios y reputacionales que pueden afectar los permisos, los seguros, los cronogramas y el costo de capital, fortaleciendo la estabilidad financiera de los proyectos.
Consumo de agua y energía: gestión adecuada deja efectos positivos
En relación con el consumo de agua, el uso intensivo de energía y los impactos derivados de la construcción y operación de centros de datos, Carolina Cortés señala que, si bien estos proyectos implican desafíos significativos para los territorios donde se desarrollan, también pueden convertirse en motores de transformación positiva cuando se gestionan de manera responsable.
El impacto de esta infraestructura depende, en gran medida, de su ubicación, de su nivel de integración con la red eléctrica y de las estrategias adoptadas para el manejo eficiente del agua y la energía.
- Desde la perspectiva energética, una gestión inadecuada puede aumentar la presión sobre las redes locales y generar la necesidad de costosas ampliaciones. No obstante, cuando los proyectos se planifican de forma estratégica, pueden impulsar inversiones en infraestructura, facilitar la incorporación de energías renovables mediante acuerdos de compra de energía y fortalecer la resiliencia energética regional.
- En cuanto al recurso hídrico, especialmente en territorios con estrés hídrico, el uso de agua dulce puede entrar en competencia con las necesidades comunitarias y agrícolas. Sin embargo, bajo un enfoque ASG, se priorizan prácticas orientadas a la reducción del consumo, el aprovechamiento de fuentes alternativas, la recirculación del agua y la protección de las cuencas, contribuyendo a una gestión más sostenible.
Así, construir un centro de datos sostenible implica un mayor CapEx inicial, generalmente entre 5 % y 15 % por encima de una infraestructura tradicional, debido a la implementación de sistemas de enfriamiento más eficientes, integración de energías renovables, certificaciones ambientales y tecnologías avanzadas de gestión energética.
En términos absolutos, un centro de datos de hiperescala puede costar entre USD8 y USD12 millones por MW instalado. Si se asume un proyecto de 50 MW, la inversión total podría oscilar entre USD400 y USD600 millones. Un sobrecosto de sostenibilidad del 10 % implicaría entre USD40 y USD60 millones adicionales de CapEx inicial.
Sin embargo, estos costos se compensan con reducciones operativas importantes. La eficiencia energética puede disminuir el consumo eléctrico entre 20 % y 40 %, lo que se traduce en ahorros de millones de dólares al año en instalaciones de gran escala. Asimismo, tecnologías de refrigeración más eficientes pueden reducir el consumo de agua hasta en 50 % u 80 %, disminuyendo costos y riesgos asociados a la disponibilidad del recurso.
A estos beneficios operativos se suma el acceso a financiamiento sostenible, como bonos verdes y créditos vinculados a sostenibilidad, que en algunos mercados han permitido reducir el costo del capital entre 50 y 150 puntos básicos. Para proyectos de alta inversión como los centros de datos, esta diferencia puede representar ahorros financieros significativos durante la vida del proyecto, además de ampliar la base de inversionistas interesados en activos alineados con criterios ASG.


Asimismo, estos proyectos generan impactos socioambientales en su entorno inmediato. Entre los efectos positivos se encuentran la creación de empleo en las fases de construcción y operación, el fortalecimiento de encadenamientos productivos locales, la formación técnica del talento humano, el aumento del recaudo fiscal y la mejora de la infraestructura.
Paralelamente, se hace necesario gestionar de manera responsable aspectos como el ruido, el tráfico, el uso del suelo, la afectación a la biodiversidad, la demanda de servicios públicos y la percepción comunitaria, con el fin de garantizar la legitimidad social del proyecto.
La minimización de impactos negativos y la maximización de beneficios dependen de una adecuada selección del sitio, basada en análisis rigurosos de la capacidad eléctrica y la disponibilidad hídrica, así como de un diseño orientado a la eficiencia, respaldado por sistemas de medición y transparencia.
A ello se suma la importancia de un plan sólido de relacionamiento comunitario, enfocado en la generación de beneficios compartidos mediante empleabilidad local, formación, compras a proveedores del territorio e inversión social focalizada.

“El cumplimiento de los criterios ASG representa una oportunidad rentable para los centros de datos, al generar beneficios operativos, financieros y comerciales”.
Carolina Cortés Castillo, socia fundadora de Acoldc y presidenta de Icrea
Las empresas alineadas con estos criterios logran atraer clientes corporativos y multinacionales que exigen proveedores coherentes con sus metas climáticas y de cadena de suministro. Al anticipar requerimientos ambientales y sociales, también se incrementa la predictibilidad de las operaciones y se reducen retrasos.
Desde la perspectiva de inversionistas y entidades financieras, el desempeño ASG constituye un criterio central para la evaluación del riesgo crediticio y de inversión, ya que incide directamente en la estabilidad del flujo de caja, la exposición regulatoria, la continuidad operacional y la reputación corporativa.
Fuentes:
- Asociación Colombiana de Data Centers y Tecnología de Datos (Acoldc)
- https://www.parkplacetechnologies.com/blog/environmental-impact-data-centers/
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