El comportamiento extremo del clima en todo el mundo confirma la urgencia de apostarle a la sostenibilidad en el campo. Conoce cuáles son los tres grandes efectos del cambio climático en la agricultura y cómo mitigarlos para que los suelos y los negocios sigan siendo productivos. Lee más aquí.

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Contenido del artículo
- El planeta enciende las alertas
- Efecto 1: aumenta la temperatura
- Efecto 2: cuando el campo tiene sed
- Efecto 3: consecuencias del exceso de agua
- Agricultura y cambio climático: acciones en pro de la sostenibilidad



El planeta enciende las alertas

Imágenes como las inundaciones en Bélgica y los incendios en el sur de Europa que este año, especialmente, registran una alta intensidad han impactado al mundo.

En el primer caso, se tiene evidencia de que las causas son el calentamiento global y la mano del hombre, que ha privilegiado la construcción de obras de infraestructura así esto implique hasta cambiar el curso de los ríos. En el segundo, se cree que la actual ola de calor, que está generando las temperaturas más altas de los últimos 30 años al superar los 40° C, es un golpe de vuelta del planeta, que se ve exacerbado por fuertes rachas de viento.

 

Comillas

Si no se controlan las emisiones de gases de efecto invernadero, en una década se podría sobrepasar el límite previsto de aumento de la temperatura de 1,5° C.

Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, informe en agosto.
 

De acuerdo con el reporte en agosto de este grupo de las Naciones Unidas, el cambio de la temperatura aumentaría aún más las precipitaciones, incrementaría las olas de calor y aceleraría el derretimiento de los polos.

En Colombia, país potencia en biodiversidad, el campo es el escenario que ha tenido que asumir en mayor medida estos retos. ¿Cómo se puede abordar el cambio climático y su impacto en el agro para mitigar o prevenir graves consecuencias para los productores y la seguridad alimentaria?

 


Efecto 1: aumenta la temperatura

Henry Vanegas, gerente general de Fenalce y su opinión del impacto de las altas temperaturas en los cultivos colombianos.

¿Cómo tener cultivos más tolerantes al aumento de la temperatura? Esta resistencia se puede lograr mediante el uso de genes de materiales que han evolucionado positivamente en otras regiones o latitudes con temperaturas mayores a las que se registran en el país, como África.

Sin embargo, para lograr esa meta se deben superar varios desafíos, como mejorar el intercambio de germoplasma (diversidad genética de las especies cultivables) y fortalecer los centros de investigación para que puedan negociar, incorporar y gestionar tecnologías de países que ya cuentan con desarrollos más avanzados.


Efecto 2: cuando el campo tiene sed

El otro gran efecto del cambio climático en el sector agropecuario son las sequías, caracterizadas por una progresiva disminución del nivel de precipitaciones o que no se dan en la frecuencia acostumbrada. Esto representa un riesgo, sobre todo para los cultivos de ciclo corto como el del maíz, trigo o arroz, pues son más sensibles a variables como la temperatura y la falta o exceso de agua.

Lo anterior cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que Colombia es un país ecuatorial que se encuentra en la zona de confluencia intertropical, por lo que el clima es más cambiante e impredecible.

Como consecuencia de la sequía, la producción agrícola corre el riesgo de reducirse, debido a que las plantas no reciben el agua necesaria para hacer la fotosíntesis y eso se refleja en menores indicadores de producción y rendimiento económico de cultivos como los agroalimentarios, que son fuente de energía (cereales) y de proteína (leguminosas y soya).

“En temporadas secas vamos a llegar a un nivel donde no se podrán tener cultivos, a no ser que se haga una alta inversión en infraestructura de riego. Los distritos de riego del país son antiguos y tienen una baja cobertura. No nos hemos preocupado por tener zonas con reservorios de agua que nos permitan estar preparados para afrontar la escasez de lluvia”, afirma Henry Vanegas.

La sequía, igualmente, afecta segmentos como el de la ganadería, porque esta depende del pastoreo (consumo de vegetación), mientras que en otros países prima el consumo de suplementos alimenticios.

Ante estas circunstancias, el experto asegura que también es clave fortalecer los procesos de mejoramiento genético y fomentar la investigación en ese sentido para tener cultivares híbridos o variedades que se comporten mejor en las condiciones ecuatoriales colombianas.


Efecto 3: consecuencias del exceso de agua

En el extremo contrario está el exceso de agua o las temporadas lluviosas que provocan encharcamiento, anegamiento o inundaciones de las áreas cultivadas, así como inestabilidad o movimientos de la tierra agrícola. Esta situación puede llegar a afectar la totalidad de un cultivo o podrir las cepas, que no rebrotan cuando se evacua el agua.

“Tenemos zonas que no han sido suficientemente adecuadas con distritos de drenaje o colectores para evacuar los sobrantes de agua. Por lo tanto, cuando hay una saturación de los suelos y sus poros se llenan de líquido, se produce un efecto similar a la sequía en vista de que la raíz de las plantas no trabaja bien y se afecta su metabolismo”, explica Henry Vanegas, gerente general de Fenalce.

En casos extremos, las lluvias torrenciales no solo pueden afectar a quienes se encuentran cerca del cauce de los ríos, sino llevarse consigo gran parte de la producción en términos de cultivos o animales de explotación. Por eso, es clave fortalecer las estrategias de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático en la agricultura colombiana, especialmente en las zonas más bajas o que no cuentan con sistemas de drenaje.

 

Comillas

“Tenemos un compromiso con la seguridad alimentaria, con que haya una oferta alimenticia estable y asequible. Debemos romper la estacionalidad de los cultivos y tener dónde secar y almacenar reservas para enfrentar situaciones a las que nos podemos ver abocados con el cambio climático, que ya no es un asunto a largo plazo, sino que está aquí”.

Henry Vanegas, gerente general de Fenalce

 

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Agricultura y cambio climático: acciones en pro de la sostenibilidad

En Colombia, varias entidades han tomado la iniciativa de desarrollar proyectos para mitigar los efectos del cambio climático en la agricultura. Una de ellas es la Corporación Colombia Internacional (CCI), que opera en 700 municipios y cerca de 28 departamentos con comunidades a las que apoya en la estructuración de modelos agroempresariales, competitivos y sostenibles, entre otros.

Jose Manuel Ramírez es uno de los beneficiarios. En su finca en el Sumapaz, siembra arveja, papa y tomate de guiso, y ha llegado a perder cultivos tanto por el invierno como por el verano excesivo, porque en esa región ubicada al sur de Bogotá se registran los dos climas. Adicionalmente, se enfrenta a inconvenientes para conseguir abonos. En la actualidad, la CCI le brinda capacitaciones para mejorar la siembra de tomate y hacer más productivo este cultivo.

La entidad, por otro lado, adelanta acciones de reforestación y creación de barreras naturales para los cultivos a través de la siembra de árboles con el fin de que sean amigables con el medio ambiente y, a la vez, mejoren las condiciones hídricas. Además, realiza un manejo de sistemas de riego tecnificado para disminuir la demanda de agua que requieren los cultivos según sus necesidades.

“Por cada proyecto vemos cómo se comporta el suelo antes y después del cultivo y miramos cuál es su nivel tanto de oxigenación como de compuestos activos. Esto, entre otros, nos permite saber cuál es su afectación en términos de huella de carbono”, explica Adriana Senior, presidente de la CCI.

Paralelamente, la entidad forma a los productores para que tengan en cuenta que no se trata de cultivar en zonas prohibidas, emplear de forma errónea los agroquímicos o usar proporciones no permitidas, sino de contemplar buenas prácticas ambientales, como la reforestación, y tener presente cuál es su límite máximo de residuos.

 

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Esa estrategia incluye conceptos como el de la productividad, sobre la cual inciden factores como el uso de una mayor fertilización para mitigar las consecuencias de las sequías, inundaciones o sobreexplotación de los suelos.

Estas son algunas de las acciones que se pueden tener en cuenta para contrarrestar el efecto de esos detonadores y promover buenas prácticas culturales en el campo, según la Corporación Colombia Internacional:

10 acciones para mitigar los efectos del cambio climático en la agricultura y a la vez tener negocios productivos

Foto de Adriana Senior, presidente de la Corporación Colombia Internacional
“La agricultura sostenible que tenga presentes condiciones medioambientales como la riqueza del suelo y la fuente hídrica, garantiza la seguridad alimentaria para las generaciones actuales y futuras, así como la producción de alimentos para el mercado nacional e internacional”, concluye Adriana Senior, presidente de la CCI.

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