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Tecnoayudas:
tecnología e inclusión para personas con discapacidad

Un hombre que no conoció de cerca la discapacidad es el responsable de que hoy dos millones de personas con discapacidad puedan incluirse en la comunidad con sus labores escolares y profesionales. Su especialización es la fabricación, comercialización e integración de herramientas digitales en empresas y espacios públicos.


Para Gustavo Hincapié la discapacidad no fue un tema cercano; sin embargo, algo en su interior lo motivó a elegir un destino dedicado a la creación de ayudas tecnológicas que permiten la integración escolar, social y laboral de personas con discapacidades. En el año 1999, aun siendo estudiante, hizo su primer plan de negocios con el SENA, pero, debido a la falta de un censo que reconociera a la población con discapacidad en el país, fue imposible determinar el mercado. Por tanto, en ese primer momento Tecnoayudas no prosperó como negocio, pero cobró fuerza como idea: “me di cuenta de que no existía nada y que podíamos hacer algo muy grande a nivel nacional”, dice Gustavo.

En 2003 se asoció con Javier Saldarriaga, quien sí conocía lo que era vivir con una discapacidad. Las posibilidades de abrir camino para una población sin acceso ni facilidades los animaron y lanzaron www.discapacidadcolombia.com, el primer medio que abanderó la causa en Colombia. Durante el mismo año y con apoyo de la Universidad de San Buenaventura, Gustavo creó también el primer consultorio jurídico especializado en discapacidad y fundó la Corporación Discapacidad Colombia, una ONG, dirigida por Mónica Sosa, que brinda asesorías y capacitación sobre estrategias en tecnología e inclusión laboral.

En el año 2007, tras la propuesta de Tatiana Sánchez, de la Fundación Mi Sangre, de Juanes, Gustavo desarrolló un proyecto de telecentros comunitarios en municipios de difícil acceso. “Llevamos a 300 víctimas de la guerra en los municipios antioqueños de San Luis, San Francisco, Granada, Cocorná y Medellín inclusión social, emprendimiento y tecnología. Porque allí su realidad se representaba en baja escolaridad, desarraigo y pobreza. Este trabajó nos permitió recibir una donación de la Fundación Microsoft de Bill Gates”, comenta.

Aquel proyecto no solo le dio experiencia, también credibilidad a su trabajo.

Con dichas credenciales se lanzó a constituir Tecnoayudas con Mónica Sosa. “Nuestro trabajo consiste en diseñar equipos especiales y mobiliarios que se ajusten a las necesidades físicas de los clientes”. Un buen ejemplo de su trabajo se dio en 2004 cuando Bancolombia, una entidad que cree en la inclusión laboral como pilar de su organización, contactó a Tecnoayudas para que adecuara el puesto de trabajo de uno de sus empleados, quien experimentaba baja visión y carecía de ambas manos debido a una amputación. El reto se materializó con un teclado ampliado y de alto contraste para baja visión y un mouse táctil externo para accionar con el brazo.

Pero no fue allí donde nació esta historia de camaradería y amistad. “Bancolombia ha sido nuestro banco desde el año 2007, cuando nació la Corporación Discapacidad Colombia y ha sido también el banco de Tecnoayudas. Por el objeto social de nuestra compañía siempre hemos requerido de apoyo financiero y el banco ha estado ahí, con préstamos, asesoría financiera y productos, que nos respaldan y ayudan a madurar dentro de nuestra categoría”, explica Gustavo.

Las historias de vida transformadas por Tecnoayudas se cuentan por miles. A través de más de 200 intervenciones en espacios públicos y privados, ha permitido que dos millones de personas con discapacidad y adultos mayores puedan reintegrarse a sus tareas culturales, escolares y laborales desde la tecnología. Ha creado modelos de bibliotecas accesibles para 55 bibliotecas públicas, privadas y universitarias del país; modelos de aulas de apoyo digital en 40 instituciones educativas en Colombia y Panamá, modelos de museo para todos en dos museos públicos a nivel nacional.

Ha logrado que niños con movilidad reducida continúen sus estudios gracias al modelo de Tecnologías para la Inclusión Educativa con las que pueden conectarse desde casa, usando módulos especiales; que personas con diversas discapacidades sean atendidas adecuadamente en el Metro de Medellín debido al trabajo de capacitación de su personal; y que hombres y mujeres hayan podido recuperar sus trabajos y, con ellos, su autoestima y sus ganas de vivir. Trabajar desde el corazón no es hacer caridad. Es exigirse los más altos estándares de calidad para que una vida -o varias- sean impactadas tan profunda y positivamente que ya nunca más puedan volver atrás.

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